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Día 13. Un jardín en medio del desierto

Mayo 4, 2017

Pasar tanto tiempo sobre ruedas no es algo sencillo. No me quejo pues amo estar horas con la mirada perdida en los paisajes que transcurren por la ventana.

– Vas a amar Moab. Me dijo Arturo mientras manejaba en la noche hacía nuestro Airbnb.

Todos amanecimos de un increíble humor puesto que por fin habíamos podido dormir bien y bañarnos tranquilamente bajo el agua caliente. Tan bien dormimos que Fer se levantó temprano para hacernos bísquets de desayunar a todos. Recientemente habíamos tenido que abandonar el lugar a primera hora del día y correr hacia nuestro siguiente destino; esta vez teníamos “tiempo de sobra” y aprovechamos para disfrutar de nuestra lujosa cabaña.

@manumanuti

Salimos por la tarde en la búsqueda de comida y llegamos a un café que a primera instancia, se parecía un lugar hippie de comidas frías y vegetarianas (no tengo nada en contra de estos lugares, pero tenía ganas de algún guisado caliente).

-“Dale una oportunidad”. Insistió Arturo.

Aún no daba ni dos pasos cuando me percaté de que el jardín de la entrada estaba lleno de flores exóticas (exóticas por que en México son complicadas o caras de conseguir) y en ese momento me sentí en el paraíso. Todos entraron a paso apresurado para tomar su orden mientras yo fotografiaba todo lo que me topaba a mi paso.

Después de despertar de mi sueño, me fui a buscar al grupo. Estaban sentados a lado de una fuente con peces koi y un arbusto de flores inglesas. Pedimos todos platillos distintos de los cuales el rango de precios era de entre 10 a 15 dólares. Quiero decirles que valía la pena cada centavo, todos festejamos el poder comer comida nutritiva y exquisita.

@mayracarreno

– Quisiera vivir en un lugar que esté junto a la montaña. Le comenté a Rebe. Después de unos segundos reaccioné y me ataqué de la risa por que Monterrey, de hecho, está en las montañas, aunque no es igual.

Moab es un pueblo pegado a impresionantes montañas rojas. Las fachadas de algunos locales son como del Viejo Oeste. Fer y Rebe aman comprar en las thrift stores así que fuimos a recorrer algunas Todos aprovechamos para comprar souvenirs, menos Manu y Arturo.

Hemos estado cambiando constantemente de climas drásticamente; un día estamos en la nieve y al otro en el desierto. En Moab el sol es extremadamente fuerte y el aire frío, al menos en esta época del año, así que todos le insistimos a Arturo que pusiéramos en pausa el itinerario y fuéramos a descansar al Airbnb. Creo que no necesitábamos insistirle tanto porque el pobre ha estado manejando durante todo el viaje y necesitaba una siesta.

– Vamos una hora al Airbnb para que descansen y después vamos a ver el atardecer en Arches. Nos dijo a todos.

Algunos dormimos y otros simplemente descansaron, pero después de una hora nos reunimos en la sala, exploramos un poco el jardín y para nuestra sorpresa, ¡había un jacuzzi!

– Vamos a meternos ya, ahorita mismo. Dijo emocionada Fer.

– Vamos por chelas y hacemos de cenar aquí y nos metemos al jacuzzi. Propuso Omar.

Al platicarle eso a Arturo le pareció una buena idea, pero primero nos llevó a Castle Valley. Nos alistamos para irnos; todos llevábamos traje de baño por si el clima era favorable y nos podíamos meter al río a nadar.

– ¿Donde esta mi brassier de GoPro? Preguntó Manu antes de salir.

Amo su selección de palabras, entre Manu y Fernanda hacen que nos duela el abdomen de tanto reír.

Llegamos al lugar, sobre la Dinosaur Diamond Prehistoric Highway (128),  y yo boquiabierta ante tal maravilla se me ocurrió decir,

– Parece un castillo.  No sabía el nombre de el lugar.

-Mayra, se llama Castle Valley por alguna razón. Me respondió Arturo. Todos rieron incluída yo.

@manumanuti

Aprovechamos para volar a Karma (el drone de GoPro) ya que no es Parque Nacional y tomar fotos para Wildheart y Vans. Al final todos decidimos dejar a un lado las cámaras, abrazarnos y disfrutar el atardecer hasta que nos empezó a rugir el estómago.

@manumanuti/@mayracarreno

Estando en el supermercado, Fer lo primero que agarró fueron unas galletas super bonitas rosas y le dio a probar a Omar.

– Si Xuzzi tuviera un sabor, sería este.

Terminamos las compras y llegando a la cabaña lo primero que hicimos fue meternos al jacuzzi. Manu nos platicó de su experiencia en Islandia (el Kingdom pasado) de cuando él y Arturo conocieron a la familia de un fotógrafo que fue muy amable con ellos y terminaron en su jacuzzi.  Manu realmente pensó, por un momento, que se los estaban cocinando y se los iban a comer haha. Arturo fue el primero en salirse y nos hizo de cenar.

-Por favor. mañana cuando se levanten se meten directo a bañar; yo me voy a bañar temprano y les hago de desayunar” dijo Arturo.

-“Moabañar” respondió Omar.

Llegó el día siguiente, Arturo efectivamente se paró, se bañó; pero no nos hizo de desayunar.

By mayracarreno

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