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Día 2. El GoPro volador y el Airbnb de ensueño

Abril 21, 2017

Me levanté a las 6 am para bañarme y pasé media hora con el brazo extendido debajo del agua helada esperando vanamente que se calentara. El boiler no servía, y nunca sirvió, así que mientras yo daba una breve teleconferencia para Instagram México sobre creación de contenido (en pijama, pero nadie se dio cuenta), y Fer se estiraba como gato en la sala, los demás se bañaban como pingüinos apresurados.

@manumanuti

Después de un rápido desayuno en La Boulangerie de San Francisco, la cafetería de la esquina,

– Me da un chocolatín y un café americano.

@manumanuti

Emprendimos nuestro camino hacia los Headquarters de GoPro. Nos recibió la encantadora Erin Edenholm, de social media, y el lunático “Green” de entrenamiento que nunca supe cómo se llama en realidad, porque es conocido y reconocido por ese pseudónimo cromático.

Entramos a una sala de juntas y nos presentamos, uno por uno.

– Yo no hago nada, yo solo soy el sexy integrante del equipo. Dije con convicción. De hecho Fer Caballero es mi doble, y es la que realiza mis escenas peligrosas y las tomas en bikini.

Todo mundo rio.

Durante cerca de dos horas nos explicaron el funcionamiento de todo el equipo, principalmente la nueva Hero 5.

– GoPro no es para deportistas extremos. Es par cualquier tipo de fotógrafos. Nos aclaró Green antes de comenzar toda la plática.

Después pasamos de la parte teórica a la práctica, y subimos a la azotea con dos de sus nuevos modelos de drone: el Karma. Green fue el instructor número uno y también nos alcanzó Cohen, como instructor número dos.

@manumanuti

La idea  es que cualquiera pueda manejarlo, así que los seis sin excepción lo volamos por un par de minutos.

– Me lo imaginaba más complicado. Dijo Rebe, mientras el drone aterrizaba automáticamente a pocos metros de sus pies.

Para los que fue su primera vez, y para los que ya habíamos pilotado un drone coincidimos en que el Karma es súper responsivo, fácil de manejar y con settings y features tan avanzados que era evidente el sobre dimensionamiento de nuestros ojos por tanta sorpresa.

@imjustafoz

– Pensaron en todo. Me siento como el chango del Planeta de los Simios, golpeando piedras con un hueso.  Dijo Arturo, ante la abrumadora avalancha tecnológica que estábamos presenciando.

Al final, Omar fue el responsable de tomarnos una “dronie” (una selfie, usando un drone). Quedó muy cool, ya la verán próximamente.

Después de almorzar en el comedor de GoPro, nos despedimos de Erin, Green y Cohen, como si fueran nuestros mejores amigos, y abordamos de nuevo la van -que sigue sin tener un nombre- con dirección a las oficinas de Airbnb.

@fercaballero

Nos recibió la hermosísima Alessadra Cuetara, global brand marketing manager,

– Te pareces a la nueva Wonder Woman, a Gal Gadot. Le dije.

– Es de las cosas más bonitas que me han dicho, le voy a escribir a mi mamá para presumirle. Me respondió algo sonrojada.

Las oficinas de Airbnb son impresionantes porque ocupan un edificio entero. No hay evidencia fotográfica porque está prohibido, pero son lúdicas y divertidas, como las de Google o Facebook.

Después de circularlo todo, piso por piso, y ofrecernos unas bebidas refrescantes, pasamos a un salón de juntas donde había más staff de Airbnb.

La intención de nuestra reunión fue hacer un focus group sobre tendencias de viaje en México, sobre todo entre la gente joven. Y siempre que comienzo una frase “es que los jóvenes…” me siento, a mis 30 años, más como mi octogenaria abuela.

Después de una larga entrevista, de reflexión  sobre qué nos inspira a viajar, sobre nuestros lugares favoritos, las diferencias entre los turistas y los verdaderos travelers, hábitos de viaje, entre otras cosas, hablamos de lo importante que es crear buen contenido para las marcas.

– No me importa su número de seguidores. Nos Dijo. Lo que me importa es la calidad de su contenido, cómo lo comunican, y sobre todo la relación que tienen con las comunidades que los siguen.

Antes de partir, Alessandra, la mujer maravilla, nos dio una bolsita de regalo a cada uno, y nos despedimos de ella con una efusividad casi alucinante.

De ahí, nos fuimos a Union Square, dejamos la camioneta en un estacionamiento público y caminamos tomando fotos entre los edificios, acompañados de la última luz del día. Yo siempre deambulo con mi mochila Arcus de Moshi, con adentro mi cámara, mi mac, y una chamarra porque apenas baja medio grado, me da frío jajaja.

@manumanuti

“Ve qué hermoso es; no puedo dejar de tomar fotos.” Dijo Omar refiriéndose al Transamerica Pyramid.

@manumanuti

 

@mayracarreno/@rebecoisse

@rood_omar

Cuando cayó la noche y se levó nuestra hambre, nos metimos al famoso China Town de San Francisco, donde vive la comunidad china más grande fuera del país asiático, en busca de algún restaurante.

Seleccionamos el que contaba con más chinos en su interior, y unos patos confitados en la vitrina de afuera,

– ¿Ya viste? qué bueno se ven esos perros rostizados.

Dim Sum, arroz, pollo, y el clásico té caliente con refill en una tetera de cerámica (made in china, por supuesto). 

@manumanuti

@manumanuti

Terminamos y pagamos la cuenta. Ahorita nos estamos arrepintiendo porque a todos nos duele la panza jajaja y Fer hasta vomitó en la calle, eso sí, con mucho estilo sosteniéndose, ella misma, su larga cabellera de oro.

Ya estamos en la casa, y todos estamos a punto de irnos a dormir. El único que se aventuró por unas cervezas fue Omar, pero según él no tardará *llega a las 5 am *.

By Manu Espinosa

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