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Día 5. Las faldas del Capitán

Abril 25, 2017

Por @rood_omar

Fuimos despertando uno a uno sin necesidad de alarma, nuestras rutinas diarias fuera de bañarse y desayunar son editar fotos y pasarlas a quien esté escribiendo el blog. Después de un par de horas, y con la reseña del día anterior ya en la página, partimos hacia Yosemite Valley.

Acompañamos el serpenteante camino de bajada con ‘Peace’, el playlist que hice en spotify con Andrea Godín hace ya un tiempo; la mitad de la van se quejaba de lo emocional que estaba mientras la otra mitad creía que estaba perfecto para la situación; la noche anterior no habíamos tenido la oportunidad de observar bien las monumentales montañas que nos rodeaban y nos urgía salir a tomar fotos.

Arturo paró en un mirador al parecer muy popular entre los turistas y bajamos a tomar fotos; rápidamente todos tomaron direcciones distintas, Mayra y él fueron hacia el lado izquierdo y empezaron a bajar la montaña a un paso lento, por el lado derecho Manu y Fer querían capturar la monumental vista que teníamos de imponente valle.

@fercaballero

@imjustafox

Yo me quedé un poco atrás, esperando a que Rebe bajara la pequeña contención de piedra que separa los coches de la montaña. Una vez abajo vimos a Arturo y Mayra a lo lejos y decidimos ir hacia allá. Después de tomar varias fotos nos dimos cuenta que ya los habíamos perdido, pero seguimos bajando, con la falsa esperanza que los encontraríamos mas abajo.

Tras unos 15 minutos de bajada, vi un acantilado, el perfecto spot para una foto, no me costó mucho el convencer a Rebe que fuéramos hacia allá, la verdad es que no se veía tan lejos y estaba seguro que saldrían fotos increíbles desde ahí, así que lo intentamos – grave error. El camino se empezó a complicar, las pendientes se hacían mas verticales, cruzamos piedras gigantes y saltamos pequeños riachuelos, que hicieron que Rebe descubriera que sus hiking boots de Vans eran repelentes al agua.

Finalmente llegamos al acantilado y empezamos a tomar fotos. Estábamos a un resbalón de morir y que nadie supiera qué pasó con nosotros, pero valía la pena, la vista era impresionante, cualquier adjetivo se quedaría corto para describir lo increíble que estaba ese lugar. Tras varias fotos nos movimos hacia un segundo acantilado, esta vez con vista hacia el Valle y la cascada. Ahí estuvimos todavía mas tiempo y éramos conscientes de que muy probablemente todos los demás nos estarían buscando, así que decidimos regresar.

@rood_omar

Le quité el modo avión a mi celular y tenía señal; inmediatamente una llamada de Arturo.

– Wey, ¿Dónde están? llevamos horas buscándolos, estamos súper preocupados, los esperamos en la camioneta. Colgó.

Rebe y yo subimos a toda velocidad, cruzamos de regreso los pequeños riachuelos y subimos las piedras con toda la fuerza que tenían nuestras piernas. Para cuando llegamos a la camioneta estábamos empapados de sudor, ella se sentía con la presión baja y yo moría por un trago de agua.

Miradas fulminantes por parte de todos, Manu fue el que rompió el incómodo silencio para decirnos que no tenía que volver a pasar esto, todos estaban muy preocupados por nosotros y estuvieron a dos de llamarle al guardabosques para que nos buscaran. Fer no dijo nada pero sabía que en el fondo nos odiaba mucho. Los reclamos se suspendieron cuando cruzamos un túnel y al salir nos topamos con la monumental vista de El Capitan, El Half Dome y Bridalveil Fall.

@mayracarreno

@manumanuti

La primer parada fue para ir a Bridalveil Fall, nos paramos a un costado de la carretera y bajamos. Es tanto el derretimiento de la nieve que cubría Yosemite hace un par de semanas que hay cientos de cascadas, riachuelos y leves desbordamientos de ríos. Antes de llegar a los pies de la cascada, Mayra traía sus pequeños tenis Vans de tela casi empapados. La brisa extrema de la cascada y el pobre equipo o mejor dicho, el nulo equipo impermeable que tenemos nos detuvo para seguir adelante. Junto con Mayra, Manu fue el único que se animó a adentrarse hacia la cascada. Con un grito cuasi-troyano, puño arriba y GoPro en mano, corrió en dirección contraria y se perdió en la pesada brisa blanca. Un minuto después regresó, empapado y temblando – la cascada había ganado.

Mayra si llevaba un buen impermeable y fue la única que pudo capturar la cascada de cerca, los demás la esperabamos abajo cuando la vimos salir corriendo a toda velocidad, tratando de usar el viento y las fuerzas aerodinamicas de sus veloces pasos para secar las gotas de su impermeable.

@manumanuti

@imjustafox

@imjustafox/@mayracarreno

Tras haber fracasado en querer ir a la cascada buscamos un lugar donde comer, dimos varias vueltas en el valle hasta que encontramos el Village Grill Deck, un triste local con nombre mucho mas aparatoso de lo que realmente es. Todos pidieron double cheeseburgers excepto yo, que preferí el sandwich de pollo con pesto. Comimos rápidamente mientras nos volvíamos locos con las ardillas gordas que brincoteaban entre las mesas.

– ¿Ya vieron ese letrero? Está prohibido alimentar ardillas, es multa de hasta 5000 dólares.

– Ay ya, qué importa, ve como les encantan las french fries.

Terminando de comer seguimos recorriendo el valle y decidimos dejar el Half Dome y el Glacier Point para el día siguiente. Nos orillamos en la carretera y bajamos a hacer un hiking más en lo mas plano del valle, con una vista panorámica de las montañas y un tranquilo río a nuestro costado seguimos un pequeño camino que nos llevaría a una explanada verde. Cada quien se apropió de un lugar, Fer con gran facilidad subió a un árbol tumbado y se acostó ahí. Los menos intrépidos se conformaron con poner sus chamarras en el piso y acostarse sobre ellas. Por otro lado, Arturo tomaba fotos a la distancia, Manu me hacia saltar una y otra vez para lograr un épica foto.

– ¡Levanta más esas piernas maldito gordo!

@manumanuti

Pasada una hora nos movimos a seguir con el hiking, cruzamos la carretera mientras aprovechábamos que no venían muchos carros y tomábamos fotos en el camino.

@rood_omar

@fercaballero

– ¡Miren, un oso bebé! – Es un zorro – No sean tontos es un lince, un bigotes de lince.

Nos quisimos acercar al lince para fotografiarlo, pero se dio cuenta que lo seguíamos y subió por unas rocas, Arturo fue el único que quiso seguirlo un poco más pero al final huyó.

Un poco mas adelante nos encontramos con varios troncos y decidimos tomar todavía más fotos y portraits ahí.

GoPro/ @rebecoisse

Al final, todos acordamos que teníamos que regresar a la cabaña, estábamos cansados; el día había estado medio nublado y lo mas seguro es que no hubiera atardecer.

Una vez de regreso tomé la inciativa de hacer de cenar para todos, de alguna forma tenía que reparar el tiempo que les robé a todos los demás por la mañana. Mientras todos subían fotos yo preparaba la pasta y ponía la mesa. Finalmente abrimos los vinos que habíamos comprado y brindamos por un excelente día, oficialmente el viaje de los parques nacionales había comenzado.

By Manu Espinosa

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6 comments

  • Alfonso Pedrero

    Abril 25, 2017 at 6:06 pm

    Woow envidia de la buena, gocenla mucho y sigan conociendo lugares increíbles, buena puntada lo de bigotes de lince

    1. Manu Espinosa

      Mayo 1, 2017 at 3:53 am

      Ese chiste me lo robó a mí jajajaja

  • Erika

    Abril 27, 2017 at 8:42 pm

    Muero con esas fotos 😍hermoso trabajo!!

    1. Manu Espinosa

      Mayo 1, 2017 at 3:51 am

      Gracias Erika, puedes encontrar más en Instagram, en el HT #redstonekingdom 🙂

  • fer&vic

    Mayo 7, 2017 at 3:32 am

    Tanto sus fotos como sus palabras nos alientan a continuar viajando y escribiendo. Gracias!

    1. Manu Espinosa

      Mayo 10, 2017 at 8:06 pm

      Muchas gracias por tus lindas palabras 🙂

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