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Día 7. Los guardianes de la Tierra

Abril 28, 2017

Por @rood_omar

Una noche antes, a la hora de la cena, Arturo lanzó una máxima,

– Mañana a las 9 de la mañana prendo la camioneta y me arranco esté quien esté, tenemos que llegar a Three Rivers entre 12 y 1pm.

El check in de nuestro Airbnb esta vez no había sido tan flexible como en nuestras primeras dos estancias.

6:30 am las alarmas empezaron a sonar, con pesadez nos fuimos levantando poco a poco. Para las 9:15 después de una hora de fotos de la casa, ya todos estábamos arriba y por algún extraño y místico motivo, la camioneta cada vez parecía más llena.

@rebecoisse

– Rebe, ¿recuerdas la taza que sacaste en el Airbnb de San Francisco?

– Si, ¿por?

– Pues aquí sigue, jaja ya nos la quedamos.

Tres horas de camino en dirección hacia el sur hasta toparnos con esta pequeña casa en medio de la pradera; inmediatamente me recordó a las casas típicas del Craftsman Movement de la arquitectura americana pero con un sutil twist de Art Nouveau. Este Airbnb de alguna forma trajo a mi memoria las famosas Prairie Houses de Frank Lloyd Wright. Cuando entré al recibidor inmediatamente pensé en él, y en sus características ventanas y marcos de puerta, en los detalles de sus mosaicos y cristales. Esta casa me recuerda a, probablemente, el mejor arquitecto americano que haya existido en la historia.

@mayracarreno

Tras una hora de descanso, partimos hacia Sequoia National Park y  paramos en unas pizzas muy grasosas. Manu y yo aprovechamos para tomarnos entre los dos una jarra de cerveza local; mientras Rebe, Mayra y Fer encontraban los outfits mas ad hoc para el desierto californiano en una thrift store aledaña.

@fercaballero

Cuando nos acercábamos al parque, el camino se empezó a tornar cada vez más sinuoso. El alcohol que llevábamos en la sangre nos hizo dos veces mas simples de lo que ya somos; las risas y bromas acompañaban la serpenteante carretera, pero mientras íbamos subiendo, la madre naturaleza tomó el protagónico papel que le correspondía. El playlist de cantos chamánicos de los ícaros brasileños combinados con música techno que puso Fer, nos cambió por completo el mood que traíamos.

@mayracarreno

Silencio en la camioneta mientras pasábamos los 5000 mil pies.

Mi cuerpo se erizaba con cada curva que tomábamos. Cada vez estábamos más cerca de las suaves nubes y todavía seguíamos subiendo.

– Ya no estamos abajo del cielo, estamos enfrente.

Cuando cruzamos el letrero del ‘Giant Forest’ fue una implosión total dentro de nosotros; místicos gigantes de madera nos rodeaban y lo que antes era una SUV para 6 personas e incontables maletas, pasó a ser una pequeña hormiga albina, bajo los pies de monumentales árboles, que se alzaban sobre la húmeda tierra que todavía conservaba vastas áreas de nieve.

– Me siento en una película de Miyazaki. Dijo Arturo, mientras Fer sollozaba al fondo de la van.

– Nunca he estado en la nieve. Respondió Rebe mientras miraba emocionada el suelo nevado.

– Alguien despierte al pedo de Manu. Agregué.

Paramos en un estacionamiento e inmediatamente fuimos a ver al General Sherman, el ser vivo con más biomasa de la tierra; un colosal árbol de corteza roja que ha estado ahí por casi tres mil años y ha sido testigo de la historia de la humanidad, de todas las guerras y las conquistas, de todos los inventos y fracasos. Ese árbol ha sido un firme y silencioso vigía que ha crecido a lo largo y lo ancho, mientras todos los demás seres morimos y nacemos. Tristemente el magnífico árbol se ha convertido en una atracción turística, en el punto ideal para la selfie perfecta, “pal profile picture del Face”.

@imjustafox

Hartos de tener que formarnos por una foto detrás de una fila de emocionados turistas, decidimos regresar a la camioneta y bajar un poco, al lugar donde vimos por primera vez los árboles. Una vez estacionados salimos hacia la naturaleza.

Arturo y Fer rápidamente escalaron los restos de una secoya muerta que yacía en el suelo, mientras que Mayra y Rebe jugaban en la nieve, tomando fotos donde aparentaban estar en un lugar mucho más antártico que el bosque californiano. Manu brincaba de un lado a otro, con toda la agilidad que sus Saucony le daban y yo, por mi parte, aprendía que las Dr. Martens son el peor calzado para la nieve; luchaba difícilmente por no resbalarme y salvar mi equipo de una inminente caída al agua.

Las siguientes dos horas nos adueñamos del trail. A parte de unos cuantos turistas, el bosque era nuestro; escalamos piedras gigantes, nos perdimos dentro de tétricas y monumentales raíces, tomamos cientos de fotos y abrazamos con toda nuestra fuerza a esos colosales árboles.

@fercaballero

@manumanuti

-Pon tu pecho contra él, siente toda esa energía y tranquilidad. Me dijo Fer mientras yo apretaba la fibrosa corteza del árbol con toda mi fuerza, volteando hacia arriba, incapaz de ver dónde terminaba aquel gigante.

@rood_omar

Y ahí comprendí que todos mis problemas y achaques son nada, que nunca había estado tan conectado con la tierra, jamás había sentido tanta armonía en mi vida. Vine al bosque intentando tomar fotos increíbles y sacarle provecho al lente que traía y mientras escribo esto me doy cuenta de lo banal e iluso que he sido. Cuando puse un pie en ese bosque mi perspectiva cambió por completo: somos absolutamente nada junto a esos guardianes del planeta.

@rood_omar/@imjustafox

Dentro de los letreros informativos que acompañaban el trail, aprendimos que los “Sequoia” tienen un particular y complejo sistema de vida; hay etapas en que un árbol gigante empieza a quemarse levemente para después morir y caer hasta el suelo, desprendiendo sus raíces de toda fuerza de gravedad. Al hacer esto, permite que la luz llegué hacia otros Sequoia más jóvenes y continúen con su desarrollo. Es la tierra enseñándonos un armonioso ciclo de vida: vive y deja vivir.

@mayracarreno

@manumanuti

@imjustafox

Estuvimos ahí hasta que la neblina empezó a adueñarse del bosque de nuevo, subimos a la camioneta y emprendimos el camino de bajada hasta que los rayos de una intensa luz amarilla nos deslumbraron entre los árboles. Arturo se orilló y bajamos a ver el atardecer mas bello que he visto en mi vida; ahí estábamos los 6 abrazados, despidiendo al sol con lágrimas en los ojos, mientras todos los colores posibles se reflejaban en las nubes; rosas, azules, naranjas y rojos se mezclaban en gradientes perfectos que pincelaban el cielo.

@mayracarreno

@rebecoisse/@fercaballero

Los siguientes minutos de bajada estuvieron acompañada de la música de Jónsi & Alex, una colaboración entre Alex Somers y Jón Por Birgisson, cantante de Sigur Ros. Notas experimentales y etéreas que eran las culpables de enchinarnos la piel con cada nota; mientras Arturo manejaba a la perfecta velocidad, por la puerta abierta de la van sentíamos el frío viento de la montaña; Mayra llevaba medio cuerpo de fuera al igual que Rebecca y yo que íbamos apretujados en el asiento trasero.

Arturo paró una vez más y en ese momento exploté, inmediatamente me quité el cinturón de seguridad y salí corriendo entre sollozos y risas a ver el hermoso atardecer. Una inmensurable felicidad y armonía rodeaban mi cuerpo, todos fueron testigos de un momento que nunca olvidaré.

@mayracarreno

El resto del camino fue en silencio, todos ilusamente tratando de comprender lo que acabábamos de experimentar. Tras casi un hora acordamos en conjunto que había sido uno de los días mas bellos de nuestras vidas. El día de ayer, la semilla de un Sequoia Tree brotó dentro de nosotros.

By Omar Munoz

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6 comments

  • Alfonso Pedrero

    Abril 28, 2017 at 5:13 pm

    Wooow me encanto todo, texto e imagenes, en verdad quedo conmovido, fascinante el dato de los arboles. que afortunados

    1. Manu Espinosa

      Mayo 1, 2017 at 3:50 am

      Gracias Pedre (soy Manu), qué chido que te han latido las fotos y las narraciones 🙂

  • Yoalbert Bastidas

    Abril 29, 2017 at 4:11 pm

    ¡Hola, chicos! saludos, Desde Venezuela. He leído todos los post y sin duda este me ha dejado un sabor de vida impresionante (el mejor) . Un excelente trabajo que están haciendo juntos y gracias por compartirlo con nosotros ¡Disfruten la vida, los momentos, buenos recuerdos! Yo aquí fielmente los seguiré leyendo.

    @yoalbito

    1. Manu Espinosa

      Mayo 1, 2017 at 3:49 am

      Muchas gracias por tus comentarios, seguiremos compartiendo todo nuestro viaje y ojalá nos acompañes leyendo todas las crónicas. Saludos 🙂

  • Yudith

    Mayo 3, 2017 at 6:22 am

    Hermoso!

    Me encontré una joya y no estoy dejando nada para leer mañana jaja, es imposible!

    1. Manu Espinosa

      Mayo 10, 2017 at 8:06 pm

      Me da gusto… hoy, mañana y pasado publicamos las crónicas que nos faltan 🙂

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